Para abordar nuestro trabajo tuvimos en cuenta dos condicionantes muy importantes: la pantalla como espacio natural donde debería vivir la marca, y la transformación continua. El resultado es un signo mutante: un logotipo –la formalización gráfica del nombre– que se transforma en símbolo abstracto que nos remite al sonido, a la gráfica, al ritmo y al movimiento. Unido a este diseño de marca cabe destacar la creación y programación de una tipografía propia: la Castype. Potencia los valores de la marca y el uso de las versiones abstractas de la marca. Todo el proceso y el resultado final se ha volcado a la web como fuente de recursos y normas de aplicación.
2011 I+CAS




Si quieres estar al tanto de las actualizaciones de la web de é, puedes suscribirte: